Denuncia

DEFENDIENDO LA MADRE TIERRA: GAIA

DEFENDIENDO LA MADRE TIERRA: GAIA

Electrones y protones, infinitésimas partículas que, conjuntamente con el núcleo, componen el átomo, el conjunto mas pequeño que la ciencia actualmente conoce. Los átomos, a su vez, se combinan para formar otra unión que denominamos moléculas que también se cohesionan para formar todos los elementos que podemos percibir con los cinco sentidos: los gases, los líquidos, los sólidos y todos sus derivados. Y así, sucesivamente. Este proceso constante de combinación, integración y consolidación de componentes menores para formar otros mayores se da a todos los niveles, desde el átomo (como ya se describió) hasta una galaxia.

El caso del ser humano es un ejemplo perfecto de esto. Los diversos elementos físicos se entremezclan de una forma maravillosa para conformar los órganos, piel, cabello, esqueleto, etc. de esa totalidad que es el contenedor y canal de expresión de nuestra alma, el cuerpo humano. Todos tienen su razón de ser y todos son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo.

Y así es con todo lo que existe. El resultado es una cadena perpetua, infinita e interdependiente. Sus eslabones tienen, por un lado, vida propia pero por otro son partes integrales de la totalidad que forma parte de nuestro universo, visible o invisible, conocido o desconocido. Es mas, no es realmente una cadena, sino una matriz donde todo se relaciona con todo lo demás.

De la misma manera que existen estas matrices de vida por debajo de nosotros, como por ejemplo, los reinos mineral, vegetal y animal, también existen otros por encima. El error nuestro es que creemos que somos la cúspide de la creación y que todo gira alrededor nuestro independiente de las evidencias al contrario. Sin duda, la visión de la vida que predomina en estos tiempos es la que establece que el ser humano es el centro del cosmos teniendo la potestad de usar y explotar este universo material para satisfacer sus propias necesidades. Eso es lo único que vale.

Este punto de vista es fundamentalmente ego centrista y miope. Esta tradición separa a Dios de nuestra realidad. Dios es visto como el Creador del Universo y por lo tanto separado de él. El universo es considerado sin vida y como una máquina física en la cual el hombre ocupa una posición única y elevada.

Sin embargo, el resultado es previsible e inevitable. Para satisfacer sus demandas crecientes y antojadizas, el ser humano está acelerando la destrucción, casi sin control, de varias especies de animales, de ciertas fuentes químicas de la vida misma, de la vegetación, de los bosques, de los paisajes bellos que han sido inspiradores de tantas alegrías, imaginación y creatividad.

Sin embargo, no somos el centro del universo, ni mucho menos su dueño. Somos sencillamente una unidad de vida mas en esta nave espacial que llamamos planeta Tierra. Ya es hora de ser lo suficientemente maduro para reconocer eso. Acompañándonos en nuestros viajes están todos los otros reinos tanto sub como super-humanos. La vida existe a todos los niveles desde el mas ínfimo hasta el mas cósmico. De la misma forma como nuestros cuerpos son compuestos por muchas pequeñas vidas, nosotros somos parte integral de otro cuerpo inmensamente mas grande que el nuestro: el planeta.

Esta visión de la vida no es nueva ya que desde tiempos antiguos (los Maya, los Chinos, los Indios Americanos, los Egipcios, los Ingleses, entre otros) se ha escrito mucho sobre el tema. Entre los mas destacados estaban los antiguos Griegos quienes le dieron al planeta el nombre de GAIA, o sea, la Madre Tierra. Para ellos el planeta era una entidad viviente y conciente que se auto-controlaba dentro de la cual todos los demás seres vivientes humanos, animales y vegetales forman parte de su cuerpo. Gaia es la suma total de todos sistemas que existen en el planeta, por mas grande o pequeño que sean. Ella vive y se transforma para responder a las condiciones cambiantes y lo hace de una manera constante pero conciente.

Nuestra evolución como una civilización depende de la visión de la vida y, por consiguiente, el modelo de sociedad que adoptamos. Es importante recordar que la colectividad está compuesta por individuos y, por tanto, cada uno de nosotros somos los responsables por el rumbo que queremos que nuestra sociedad tome. Si realmente somos capaces de comprender quienes somos, donde encajamos dentro del contexto global planetario y cual es nuestra relación con el mismo, es posible que aun podremos encontrar una forma de vida que permita salvar lo positivo que tenemos sin causar mayores estragos a la biosfera. Lo definitivo es que nuestra visión de la vida tiene que abrirse para poder comprender que no somos los únicos actores en la Tierra, sino simplemente uno mas, dependiente de e inter-relacionado con todo lo que existe en este bello planeta: Gaia.